Stalin y Mao: dos historias reales de terror que superan cualquier ficción.

Cuando se cumplen años del estallido de la Revolución Rusa, poco, muy poco se dice aún hoy, y menos en España, sobre lo que realmente fue, y sigue siendo y será, el comunismo,…

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Cuando se cumplen años del estallido de la Revolución Rusa, poco, muy poco se dice aún hoy, y menos en España, sobre lo que realmente fue, y sigue siendo y será, el comunismo, ese infecto primo hermano del socialismo, ambos bastardos de la misma ramera marxista, que todavía conquista voluntades como la de los González, Rodríguez, Sánchez y para qué decir de los Iglesias, Echenique o Ana Gabriel y demás poTémicos, cupistas y otras gentes de mal vivir.

 

Pues bien, para ver realmente la calaña de dos ejemplares marxistas icónicos, de los que les rodeaban, de sus “méritos” y sobre todo deméritos, nada mejor que estos libros que hoy les presentamos, ambos apoyados en documentación de primera mano y largos trabajos de investigación, verdaderas piezas imprescindibles, que debido a la ignorancia y adoctrinamiento que hoy analfabetiza a nuestros jóvenes y no tan jóvenes, deberían ser libros de texto en institutos y universidades. Nos referimos a “Stalin, la corte del zar rojo” y “Mao, la historia desconocida”.

 

Título.- STALIN, La corte del zar rojo

Autor.- Simon Sebag Montefiore

Editorial.- Crítica

Traducción.- Teófilo de Lozoya

Pag,s.- 896

Precio medio.- 28€ 

Conviene decir en este punto que esta biografía no se centra en el Stalin político ni es un tratado de pensamiento estalinista. El título deja bien claro que el libro quiere describir los entresijos de la corte durante la vida del tirano, analizando en detalle la relación del mismo con sus adláteres. La danza macabra de la muerte no sólo se llevará por delante la vida de millones de inocentes, sino que también destrozará la de muchos de sus colaboradores directos. A Stalin no había sólo que complacerle, también había que hacerlo de una forma en la que uno mismo no acabara haciendo sombra al patrón. Los escrúpulos eran algo que no entraba en el ideal bolchevique y dudar a la hora de aplicar las órdenes era algo que se pagaba caro, aunque la persona estuviera tratando sólo de proteger a los suyos.

 

Consiguió hacerse no sólo con el poder, sino también condenar al ostracismo (y más tarde darle muerte) a su gran enemigo: Trotsky. El poder de Stalin en los años 20 era muy grande, pero todavía no lo suficiente, debiendo mantener sus verdaderas aspiraciones en la recámara. En la siguiente década Stalin consiguió hacerse con el poder total y con ello quitarse la careta. Al principio poco a poco y más tarde a un nivel impensable Stalin liquidó a todo aquel que o no comulgaba con sus ideas o podía suponer un obstáculo a su sed de poder. Todo ello culminará en las famosas purgas de la segunda mitad de los años 30, donde el terror se desencadenó en una forma y escalas antes ignoradas por la Humanidad.

 

Con Stalin envejeciendo la situación se vuelve más peligrosa ya que sus monomanías y aislamiento aumentan. Incluso aquellos que eran sus favoritos, gente como Molotov o Mikoyan,  que le habían acompañado toda su vida en el poder, se convierten en personas non gratas. Stalin se sentía y sabía, debido a su poder absoluto, por encima del bien y del mal en aquella URSS que alguien definió como “Un inmenso campo de concentración con metro y autobuses”.

 

En fin, un libro apasionante donde uno no puede dar crédito a todo lo que se narra pero que, desgraciadamente, todo es cierto. Un aviso: no pierdan el tiempo intentando recordar los nombres de la mayoría de los personajes que aparecen rodeando al gran tirano, prácticamente todos acaban muertos antes del final del capítulo en el que se les nombra.

 

Título.- MAO, la historia desconocida

Autor.- Jon Halliday y Jung Chang

Editorial.- Taurus

Pag,s.- 1.040

Precio medio.- 20€ 

Se nota a lo largo de estas páginas la mano de Jung Chang, que padeció en sus propias carnes las humillaciones de la Revolución Cultural, por la que había tenido un entusiasmo previo. Quizás este libro naciera como un intento de ahondar en la figura del hombre que modernizó aceleradamente China sin importarle el precio de millones de vidas. Ese mismo líder cautivó a la escritora en su juventud, aunque de aquella imagen idealizada ya solo queda un monstruo capaz de sacrificar a todos, incluso a su propia familia, en aras de su ambición personal.

 

Chang presenta a un Mao que nunca habría querido a nadie, ni a su madre, a sus esposas o a sus propios hijos, y que no tuvo verdaderos amigos, ni siquiera entre sus compañeros de partido más allegados. El Mao de este libro no parece preocuparse por las ideologías, en las que nunca ahonda la autora, porque para su protagonista, obsesionado por el poder y constructor de un culto a la personalidad semejante al de Stalin o cualquiera de los grandes emperadores chinos, lo único importante era el poder absoluto. Mao, visto por los autores, es un perfecto manipulador que lo mismo se sirve de su rival, el nacionalista Chiang Kai-shek, que de los soviéticos o de los norteamericanos.

 

El libro perfila también a Mao como un especialista en desencadenar el terror, tanto para hacerse con el control del Partido Comunista como para someter a las masas campesinas en las que el líder habría basado su revolución. Cualquiera que discrepara abiertamente de Mao estaba sentenciado.

 

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